Vuestra confianza y sinceridad es todo un regalo.

Ayer recibí este escrito (recogido de su diario) de una mujer, que aunque todavía no lo sepa, es un Ser extraordinario. Alguien que tímidamente se atrevió a escribirme para pedirme el libro Volando Alto, el cual lleva con ella, cada día, en la mochila, a modo de talismán para leerlo, como digo yo…a los poquitos…

Alguien a quien el miedo ha tenido paralizada por mucho tiempo, pero que poco a poco, y con apoyo, va afrontando con valentía y coraje los retos de la Vida, para poder así VOLAR MUY ALTO.

Siempre digo que me dejáis sin palabras y que el AMOR que siento hacia vosotros (mis lectores) compañeros/compañeras de viaje es muy grande. Aprendo con cada mensaje, con cada pregunta que me hacéis, con cada historia y cada experiencia que amablemente me confiáis. Cosas personales e importantes que no habéis compartido con nadie más que conmigo, y me siento muy orgullosa de ello, ademas de agradecida.

Una vez más, gracias por vuestros mensajes y maravillosas palabras llenas de AMOR.

Y sobre todo HOY, gracias a ti jovencita. Poco a poco esa linda mariposa azul está desplegando sus alas!

Carta a Natalia Sanchidrián:

Hace cerca de un año estaba hundiéndome en la mierda, pero me encontró cuando más perdida estaba. Me guió a traves de sus palabras y su visión del mundo. Dejé de ver la vida en blanco y negro para empezar a verla en gris y poco a poco a colores.

Yo antes no me habia abierto a nadie y desde que llegó a mi vida, me enseñó entre otras cosas el poder del Amor, la fuerza que emana de él. Gracias a ella y a su forma de ser, su luz, su sonrisa, sus siempre palabras de Amor (siempre tenía palabras o al menos siempre estaba dispuesta a ayudar) y aun sabiendo que lo que pudiera decir, pudiera dolerme aveces no lo entendía, pero después entendía por qué. Las conversaciones con ella daban vida. Un simple abrazo hace sentir que el mundo se para, que los «problemas» podían desaparecer, que la vida unicamente era lo que nosotros percibimos y cómo queramos percibirla.

Nunca me juzga y me empuja a vivir. Fue, ha sido y es, la gasolina del motor de mi vuelo. Porque aunque tenga vértigo, ella ha logrado que me plante frente a él. Frente al miedo.

He llorado, he reido, he sentido gracias a ella. Bueno más bien ella me ha permitido llorar, sentir, vivir…  sin miedo, liberándome. Aunque hay veces que no me permito hacerlo por mi falsa creencia de que eso me hará débil, mostrar mis «debilidades».
Llegó a mi vida en un momento de «necesidad» para mí y gracias a ella he conocido a gente maravillosa que han sumado en mi vida. Y han contribuido a emprender nuevos cambios.

Gracias Natalia

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