Ser Fiel a Uno Mismo Ayuda a Ser Feliz

Me he pasado casi toda la vida escuchando a la gente decirme lo cría que era, que todo el día estaba haciendo el payaso…y tenían razón. Algo dentro de mí disfrutaba siendo así, aunque esto no fuese igual para otra gente.

Los mensajes que escuchaba bastante a menudo sonaban en mi cabeza como algo así:

¿Por qué no te casas de una vez y tienes hijos? Y, yo pensaba: si ¡es que mi novio anda siempre muy ocupado!
“A ver si plantas el huevo ya de una vez”…y digo yo, ¿es que acaso soy una gallina?
“Con lo mayorcita que eres ya podrías comportarte…” y, yo pensaba: hacerse mayor ¡parece aburrido!
Por favor, contrólate!

El caso es que poco a poco comencé a creer que “eso de ser una cría” la gente lo interpretaba como “no ser lo suficientemente madura” y, en consecuencia, resultaba ser algo “malo”, así pues, al final algo que era innato en mí pareció convertirse en un incordio para muchos y una gran barrera para ser yo misma.

La gran diferencia entre SER y COMPORTARSE.

Pienso que únicamente podemos ser nosotros mismos cuando nos amamos y valoramos de verdad, dejando atrás nuestros miedos, etiquetas y creencias que nos limitan, vengan de donde vengan. El ser uno mismo es parte fundamental para poder ser felices en esta vida, de otro modo solo adoptamos roles y los representamos según el momento.

Venimos al mundo a realizarnos como personas y a aprender de nuestras experiencias y la conexión con nuestro niño interior forma parte de ello.

Nos suena extraño eso de “conectar con nuestro interior”, hablarnos desde el cariño, desde el amor y la compasión. Pero la conexión con nuestros sueños, miedos y diferentes emociones nos sirve y ayuda a poder diferenciar lo que somos de lo que creemos ser.

Somos mucho más que nuestros comportamientos, más que nuestras creencias y, por supuesto, más que nuestros miedos; somos libres para SER lo que queramos ser, pero ante todo, para elegir en cada momento qué es lo que nos hace felices e ir a por ello.
Aprender a bailar a los 50, a escribir a los 60, a hacer yoga a los 70… ¡qué más da lo que opinen los demás!

A veces la actitud y valentía de otros nos puede asustar y hacer sentir de manera natural cierta rivalidad con ellos, cuando en realidad nosotros desearíamos poder actuar del mismo modo en eso o en aquello, pero no nos atrevemos por miedo, entonces, solemos juzgarlo.

La vida es muy bonita y demasiado corta para perder el tiempo escuchando los juicios de otros en vez de a nuestro corazón. Conecta con tu niño o niña interior, y empezarás a sentirte en harmonía con la vida y con todo lo que te rodea.

¡Sea donde sea!

Con amor, de mi corazón al vuestro.
Nat

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