APRENDIENDO CON SOFIA

El escultor Martin Hudacek creó la escultura llamada “Memorial para los niños no nacidos”, cuando aún era un estudiante. El motivo de su creación no fue otro que el de ayudar a sanar a los hombres y mujeres que habían perdido a su esperado bebé. El monumento, ubicado en Eslovaquia, ha sido elogiado por su perfecta representación de la tristeza y el dolor que estas mujeres sienten ante la pérdida de sus hijos.

Muchas veces estas pérdidas se ven agravadas por el sentimiento de culpa que la mujer puede llegar a albergar. Este sentimiento no es más que una ilusión o un pensamiento desagradable que podemos elegir dejar ir una vez hayamos conseguido liberarnos de la emoción apegada a este suceso.

Parece fácil, pero cada mujer siente y piensa de distinta manera, por lo que cada una de nosotras tendremos nuestro tiempo de duelo. Una vez superado este tiempo, el poder hablar y contar con el apoyo de la gente cercana que te quiere es fundamental, ya que hacerlo sola puede resultar bastante duro…

Mi Vida con Sofía

Cuántas veces me habré escuchado decir…“esta es de las cosas más duras por las que he pasado en mi vida”.

Parece ser que nuestra memoria selectiva tiende a recordar más fácilmente las cosas que nos desagradan. Es como si se nos grabara en la mente y nos resultase difícil borrarlas. Pero la vida continúa e intentamos hacernos los fuertes, como si aquí no hubiese ocurrido nada, solo que sí pasa…y nuestra emoción de tristeza queda en algún lugar de nuestro cuerpo, tanto físico como emocional.

El que no podamos afrontarlo no va a hacer que desaparezca y el dolor seguirá apareciendo cada día, o cada semana…hasta que por fin abramos nuestras puertas del corazón y decidamos liberarnos.

Sofía era el nombre que había elegido para mi hija, no sé por qué, desde el primer momento supe que sería niña. Llevaba apenas 3 meses y medio de embarazo y, aparte de algunas náuseas, todo había ido bien y empezaba a coger peso de manera natural. Mi alegría por el embarazo era grande, aunque algunos de mis miedos comenzaron a aparecer.

¿Y si nace con algún problema?, ¿y si sufre en la vida por algo que suceda y yo no estoy para protegerla?, ¿y si transmito a mi niña mis miedos?, ¿y si la pierdo por todos los problemas que tuve siendo joven? …y si…y si…

Cuando llegué al hospital a hacerme la siguiente ecografía me dijeron que su pequeño corazón se le había parado. Que no tenía latido…
Yo les dije que se equivocaban y que miraran otra vez, que la pantalla seguro estaba rota y que esos aparatos a veces fallaban…

Llamaron a otro doctor, me repitió las mismas palabras y añadió, no te preocupes, ocurre más veces de lo que se piensa, es algo que sucede con frecuencia… Recuerdo que no me puse nerviosa, ya no había motivos para estarlo, lo que creía era lo más importante se había ido.

Estaba andando por la calle sin saber adónde iba cuando, de repente, me fijé en un carrito con un bebé dentro… Casi me desplomo en el suelo, me senté en un bordillo y me puse a llorar…durante mucho tiempo.

Abrazando un Nuevo Pensamiento

El tiempo pasó e intenté lidiar lo mejor que pude con aquello, es decir, intenté olvidarlo. Tuvo que pasar un año, o dos, para poder realmente trabajar en ello, hablarlo y así poder liberarme.

Estuve fuera de España un tiempo y acudí a una conferencia donde el conocido psiquiatra Dr. Brian Weiss me habló acerca de algo que me llamó la atención muchísimo, hablaba de la supervivencia del alma humana después de la muerte.
Sin entrar en creencias o no, aquella frase conectó conmigo de manera natural y, casi sin llegar a entenderla del todo, en cuanto tuve ocasión le pregunté acerca de algo.

Mi pregunta fue la siguiente:
¿Qué es lo que sucede con las almas de estos niños que no llegan a tener una oportunidad en la vida?

A lo que el respondió:
¿Qué te hace pensar eso? Quizá esas almas regresen en otro momento y su oportunidad y único propósito haya sido el poder conectar contigo, aún por ese breve espacio de tiempo, para enseñarte algo.

Pero…volví a preguntar yo: ¿y si ya no regresan? ¿y, si ya no nos volvemos a encontrar nunca más?

Me miró, y me dijo sonriendo: “No te preocupes, de una manera u otra lo haréis”.

Esa breve conversación que mantuve con él me hizo abrirme a un nuevo pensamiento que se instaló en mi cuerpo de tal manera que hasta la última célula de mi organismo pudo sentirlo. ¿Por qué seguía siendo tan dura conmigo misma intentando buscar culpables por la pérdida de Sofía? ¿Qué era lo que tenía que aprender de manera positiva de algo que en realidad parecía tan negativo?

Después de mil análisis de sangre, complejos vitamínicos e investigar toda clase de opciones, decidí confiar en el proceso de la vida y pensar que todo había pasado por algo.

La Vida es Imperfectamente Perfecta

¿Conocéis las células llamadas Natural Killers? En castellano, se llaman las células asesinas. Las NK son unas células que tenemos en nuestro sistema inmune. Se encargan de protegernos y de que el cuerpo humano se encuentre en perfecta armonía a nivel biológico, defendiéndonos de tumores y otros organismos. El problema aparece cuando estas células se desequilibran y se tienen muy altas, ya que nos protegen de cualquier agente externo y tienden a destruirlo.

¿Os podéis hacer una idea cuando aquel doctor me dijo que básicamente mi propio organismo “atacaba” al bebé hasta…?

Por supuesto ¡el sentimiento de culpa puede ser brutal! ¿cómo pueden tan siquiera existir unas células con ese nombre y que alguien no haga algo por cambiarlas? Suena horrible… las células asesinas… Además lo que hacen en realidad es lo contrario, ¡nos protegen!

Me costó mucho asimilar esta nueva información, por supuesto, me dijo que había tratamientos y me dio las opciones a seguir, pero desde que me fui de aquella consulta no he vuelto a aparecer. No por el doctor, en realidad era una persona encantadora y excelente profesional. Sin embargo me di cuenta de algo: ya que mi organismo se sentía en modo alerta muy a menudo, ¿podría esto haber generado el aumento de mis células NK?

¡Efectivamente! Las células NK pertenecen a nuestro sistema inmune por lo que en un estado de estrés pueden dispararse.

De nuevo mis creencias trataban de protegerme. Tenía dos opciones:

  • Sentirme culpable por ello.
  • Dar las gracias por entender por fin lo que ocurría.

Hay muchas mujeres que, como yo, han pasado por esta misma situación, a veces sin saberlo, por que no hay mucha información; pensamos que es algo “normal” y a otra cosa mariposa. Pero no es así de sencillo y realmente se puede llegar a sufrir mucho. Por muy mal que nos parezca o nos suene, una buena gestión del estrés puede llegar a cambiarnos la vida en este aspecto.

Tampoco hay que culparse por sentirse nervioso, ya que esto es normal y muchas veces detrás del estrés se esconde un miedo que podemos aprender a gestionar. Y depende de nosotros decidir actuar con respecto a ello o no.

Esto es lo que nos ayuda a superar las dificultades de la vida, el cómo las afrontamos. Una vez dejamos ir nuestros miedos, muchos “problemas” se desvanecen por sí solos. Y entonces, solo es cuestión de tiempo sentiros libres de toda culpa, libres del sufrimiento y libres de un pasado al que ya no pertenecemos.

Dedico este blog a todas aquellas personas que han sufrido la pérdida de un bebé al que nunca llegaron a conocer, así como a las que tuvieron la suerte de haberlos tenido durante un tiempo…

La vida no viene con ninguna garantía y depende de nosotras intentar llevarlo de la mejor manera posible. Con paciencia y mucho amor podremos superar cualquier obstáculo en la vida, volver a ser felices y volver a sonreír. La paciencia no es tan solo saber esperar, sino poder sacar de una misma toda la fuerza posible para que durante esa espera no perdamos la esperanza de que al final todo saldrá bien y que, pase lo que pase, seremos capaces de superarlo.

Estén donde estén nuestros pequeños, nuestro amor por ellos existirá eternamente.

De mi corazón al vuestro os envío un gran abrazo,
Gracias,

Nat

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